La directora noruega Emilie Blichfeldt se lanza a su primer largometraje después de varios cortos, revisitando el cuento clásico de Charles Perrault, La cenicienta. Cuenta la propia directora que el proyecto le “llegó” desde distintas etapas, desde sus primeros años en la escuela de cine, alguna que otra idea en momentos de soledad, reflexiones sobre los cuentos de princesas… La hermanastra fea es una vuelta de tuerca al cuento, un ¿qué sería de? de los personajes secundarios.
Y para escribir la historia (también es guionista), Blichfeldt pone las bases de la historia en la figura femenina, concretamente en esa presión estética de la mujer. Partiendo de ahí, las historias de príncipes parecen no ser tan idílicas. Y aquí también está el origen de La hermanastra fea, un terrible cuento que mezcla drama y “body horror”, retratando una época y una mentalidad.

Para contar la triste historia de Elvira (fantásticamente interpretada por la actriz Lea Myren) Blichfeldt la lleva a un terreno desolador. En una época en la que conseguir matrimonio con un hombre adinerado era la salida más fácil para las mujeres (y sus familias) este personaje parece estar constantemente torturado por su madre, una mujer dominadora y tremendamente cruel con ella, consciente de que no tiene la misma belleza que sus hermanas, sobre todo la de Agnes (con el angelical rostro de la nórdica Thea Sofia Loch Næs).
La película supone un descenso a la locura tanto por parte de la madre de Elvira (no puede parar de moldearla/torturarla hasta que sea perfecta) como por parte de la propia Elvira, en donde la cirugía plástica de antaño van configurando a medida, una mujer con el propósito de volverse irresistible para el príncipe de turno que organiza un baile en su castillo para elegir esposa.

La película está bastante interesante, aunque adolece de un excesivo metraje (quizá algunos minutos menos le habrían venido muy bien). A mitad de la misma, uno tiene la sensación de que la cosa no parece avanzar. A esto hay que sumarle una total ausencia de pudor para con los personajes (esto no es malo, siempre y cuando realmente aporte a la historia) dando la sensación de cierto morbo cuando la historia, en realidad, no incita a ello para nada.
La hermanastra fea, un terrorífico cuento sobre la belleza, el sufrimiento, el egoísmo… es una película bastante completa y que a veces toca tantas cosas que abruma. Aun así, resulta un buen ejercicio tanto a nivel visual (la fotografía, la textura de la imagen) como sonoro (esa música tan atemporal, electrónica…) que lanza a Blichfeldt como una directora a tener en cuenta.

Aunque Lea Myren se lleva prácticamente todas las miradas por su interpretación, el resto de secundarios, apoyan sobradamente a la protagonista, ayudando al espectador a crear una imagen más completa de la época y sociedad en la que se desarrolla la historia, algo que por cierto, no se menciona explícitamente.
Es una cinta con muchos detalles, con escenas que, quizá puedan herir sensibilidades, pero que dan una visión alternativa de un clásico. Inevitables comparaciones con La sustancia (Coralie Fargeat, 2024) en donde también se trataba el tema de la belleza femenina impuesta, no hacen más que engrandecer una película incómoda pero ciertamente necesaria.
- Lea Myren
Elvira - Ane Dahl Torp
Rebekka - Thea Sofie Loch Næss
Agnes - Flo Fagerli
Alma - Isac Calmroth
Príncipe Julian - Malte Gårdinger
Isak - Ralph Carlsson
Otto



