Cuando Gore Verbinski se pone a dirigir fuera de la saga Piratas del Caribe, que le ha tenido ocupado durante unos cuantos años, es capaz de darnos alguna que otra cinta interesante como The Mexican (2001), Rango (2011) e incluso su primer largometraje, Un ratoncito duro de roer (1997). Tras su última obra, La cura del bienestar (2016) parece haber recuperado la ilusión (han pasado unos cuantos años desde entonces) y vuelve con una cinta bastante inclasificable, a pesar de que la ciencia ficción y la comedia tienen bastante peso dentro de ella.
Con título un tanto “complejo” de retener, Buena suerte, pásalo bien, no mueras nos presenta una contundente crítica a la modernidad, detrás de una historia sobre bucles temporales, profetas futuros y personajes traumados. Todo ello con un envoltorio que recuerda al cine de Terry Gilliam pero más profano, sin demasiadas esquinas, más digerible.

La inteligente y divertida combinación entre la comedia y la ciencia ficción que mencionábamos al principio le da un empaque realmente divertido, convirtiendo muchas de las situaciones en escenas absolutamente delirantes. Parte de esta culpa la tiene Matthew Robinson, guionista de la película y escritor de películas tan dispares como Increíble pero falso (Ricky Gervais y Matthew Robinson, 2009), De amor y monstruos (Michael Matthews, 2020) o la reciente La última casa (Louis Leterrier, 2026). No hay duda de que la combinación de la mente de Robinson con la dirección de Verbinski, da a la cinta un toque muy original e interesante.
Llama especialmente la atención su estructura narrativa. A la línea principal se le unen pequeñas historias a modo episódico sobre los personajes que acompañan a nuestro ¿héroe? Esta división resulta muy interesante y una de las cosas más chulas (si se permite la expresión) que tiene esta película, ya que son como pequeños cortometrajes dentro de un enorme largometraje.

Y tras comentar un poco la historia y quien está detrás, no podemos olvidar su ‘cast’, encabezado por un siempre maravilloso Sam Rockwell, en un papel hilarante, pero lleno de esperanza al mismo tiempo. Rockwell es capaz de despertar tanto simpatía como repulsión durante la película, con escenas tan desternillantes como cómicas. Ese toque de humor alocado es lo que le va a la película y lo que ayuda a que todo sea un conjunto muy divertido.
Acompañando a Rockwell en este viaje para salvar a la humanidad de una IA, encontramos un puñado de secundarios que tampoco se quedan atrás a la hora de enfrentarse a un ejercicio como este. Desde Michael Peña, pasando por Juno Temple, Zazie Beetz o Haley Lu Richardson, todos ellos representan varias “herramientas” que el personaje de Rockwell deberá utilizar para llegar hasta su fin.

Buena suerte, pásalo bien, no mueras no se esconde de su verdadero propósito, poner en evidencia la sociedad que nos está quedando, absorbida por la tecnología, despojada de sensaciones auténticas y fagocitada por las tendencias, los ‘likes’ y los ‘reels’. Vamos abocados hacia una “idiotización” social, y eso la película lo expresa, bien a través de cómo las nuevas generaciones se han enganchado a ello y han terminado por desconocer de prácticamente todo, y de pasar de prácticamente todo.
Es una visión que para muchos pueda resultar un tanto desfasada, típica, pero es la realidad y la película hace especial hincapié en la inteligencia artificial, en que es lo que dominará el mundo (si no la ponemos coto) y en donde sólo el corazón humano será capaz de detenerla.
- Sam Rockwell
El hombre del futuro - Juno Temple
Susan - Haley Lu Richardson
Ingrid - Michael Peña
Mark - Zazie Beetz
Janet - Asim Chaudhry
Scott - Tom Taylor
Tim




