Michael Keaton (Pennsylvania, 1951) es uno de esos actores tan versátiles que siempre están bien prácticamente hagan lo que hagan. Si en algún momento detectas algún bajón en su carrera, posiblemente sea porque el guion no ha estado a la altura. Su papel en Con el agua al cuello supone, posiblemente la mitad de lo más interesante de una película que, si pretende mostrarse equilibrada entre el drama y la comedia, no lo consigue.
Hallie Meyers-Shyer, directora de esta función, se hace cargo de la que supone su segundo largometraje. Hija de los guionistas Nancy Meyers y Charles Shyer, podemos encontrar en su cine ciertos aspectos y estilos casi heredados de sus padres, esas historias familiares, con buen rollo, y que también mezclaban comedia y drama con bastante más atino, hablamos por ejemplo de Baby, tu vales mucho (Charles Shyer, 1987), El padre de la novia (Charles Shyer, 1991) o The Holiday (Vacaciones) (Nancy Meyers, 2006). Es un cine, principalmente amable, con unas ‘feel good movies’ pero siempre con alguna pincelada dramática en su trama.

Algo que llama la atención, para bien, en Con el agua al cuello, es la buena química que hay entre las dos generaciones protagonistas. Por un lado, el ya mencionado Michael Keaton, y por otro lado, la actriz Mila Kunis, alejada parece, de papeles con poco interés y centrada en dar a su carrera algo más de empaque. Ese contraste de personajes enriquece mucho las escenas que comparten, que son principalmente las que tienen más carga dramática.
La película toca un buen puñado de temas y además, aunque no es una cinta sumamente emotiva o que apele demasiado a la lágrima fácil, sí que el espectador puede llegar a empatizar con los personajes, principalmente con el de Michael Keaton.

Valores tan conservadores (y universales también) como la familia como instrumento para superar los problemas, es uno de los ejes principales de la historia. A pesar de que la familia se rompa, acudir a ella, siempre es una buena solución o al menos, nos ayuda a llevar las cosas algo mejor.
Con el agua al cuello es directa, empieza directa. Habla también sobre el tiempo perdido, sobre el arrepentimiento y sobre mirar hacia atrás, reconocer los errores e intentar recuperar ese tiempo.
El paralelismo (sobre todo en los tramos finales) que se presenta entre Andy (Keaton) y Grace (Kunis) resulta también muy interesante. La relación de su hija con su marido, el futuro que se les presenta a ambos como padres… afloran los recuerdos de Andy que ve ya no sólo como su hija se hace mayor, sino que incluso le transporta al mismo momento que él vivió con ella. Y es que la vida son etapas que se abren que se cierran, que arrastran recuerdos, que crean nuevos, que dejan entrar personas que teníamos olvidadas o con las que no congeniamos en su momento.

Pero dentro de toda esta historia, la película intenta buscar un equilibrio entre la comedia y el drama, pero no termina de hacernos reír, esbozamos alguna sonrisa, sí, pero la comedia no tiene un peso demasiado considerable como para tenerla en cuenta. No resulta molesta, pero tampoco aporta demasiado.
La directora también rebusca en el espectador el crear la lágrima fácil, ya no sólo con algunas escenas facilones (y con clichés) sino con una banda sonora (muy interesante, por cierto) aplicada en momentos concretos, que lo acercan mucho al melodrama.
Con el agua al cuello es una película correcta, entretenida que no va más allá de sus pretensiones. Se deja ver y disfrutar.
- Michael Keaton
Andy - Mila Kunis
Grace - Danny Deferrari
Pete - Kevin Pollak
Cy - Jacob Kopera
Mose - Vivian Lyra Blair
Billie



