Ya lo vinieron avisando, el inminente estreno de 28 años después: El templo de los huesos (2026) supondría un enorme salto en comparación con su antecesora, 28 años después (2025) y nada que ver con las anteriores entregas de esta saga creada hace ya 24 años. Si habrá una tercera entrega, dependerá de la buena o mala acogida de esta segunda, o al menos eso han dicho sus responsables, Danny Boyle y Alex Garland.
Es un poco difícil hablar de 28 años después: El tempo de los huesos, e intentar hacer una especie de… ¿clasificación? sobre lo que estamos viendo, por momento estamos ante una cinta un tanto inclasificable, una verdadera ida de olla, con ciertas pretensiones humanas. Bajo la escritura del propio Garland (autor de la saga completa, sin contar la segunda) esta nueva entrega atiende a muchas de las características que el propio británico impronta en sus películas, hablamos de las que dirige él mismo. Garland, amigo de diseccionar al ser humano en situaciones críticas, aquí no hace una excepción y mediante dos historias paralelas (la del grupo de Jimmys y la de Kelson), nos propone una doble visión sobre cómo el ser humano se toma un apocalipsis o su propia desaparición.

El contraste entre la violencia (ignorancia) y la ¿ciencia? (conocimiento) chocan en el tramo final, un auténtico desvarío de imagen (Fiennes haciendo una ‘performance’ tratando de ser Satán) y sonido (sonando de fondo Iron Maiden) que se mezclan en una escena que descoloca a cualquiera.
Si 28 años después (Danny Boyle, 2025) ya se apartaba bastante del tono que heredaba, esta continuación parece que nada tiene que ver, y que incluso podemos verla como una película aparte, sin que sea necesario conocer demasiado sobre el contexto.

Bajo la batuta de Nia DaCosta (que viene de rodar el drama de Ibsen, Hedda, un contraste absoluto), la película se siente sólida, aunque algo caótica muchas veces. La narrativa de dos hilos que se mezclan en el final y que ya vienen de otra película, supone a nivel de montaje, un punto interesante. DaCosta, ya tenía experiencia en el terror (rodó el ‘remake’ de Candyman (2021)) y aquí no se corta ni un pelo en mostrar una violencia desmedida.
Por momentos demasiado redundante (ya sabemos que en tiempos apocalípticos, la violencia campa a sus anchas) y en otros hermosa (siempre que sale Fiennes), esta entrega va a caballo entre la locura y la humanidad. Una película llena de contrastes, con un reparto en el que brillan tanto el propio Fiennes como un Jack O’Connell totalmente desfasado, muy en su estilo; y un elenco de secundarios a cada cual más loco.

Una historia sobre la supervivencia, cargada de simbología mística y tomada desde dos puntos de vista totalmente diferentes. O te conviertes en el enemigo para sobrevivir, aunque eso suponga llevarte hasta la más absoluta locura; o tratas de comprenderlo y aportar tu granito de arena como ser humano. O te unes o resistes.
- Ralph Fiennes
Doctor Ian Kelson - Jack O'Connell
Sir Lord Jimmy Crystal - Alfie Williams
Spike - Erin Kellyman
Jimmy Ink - Chi Lewis-Parry
Samson - Emma Laird
Jimmima - Sam Locke
Jimmy Fox



