Antes de aventurarse de nuevo en el mar con tiburones con Trash (2026), Renny Harlin finaliza su particular visión de la historia que Bryan Bertino llevará por primera vez en el 2008 con Liv Tyler como protagonista. Aquella agónica historia se regocijaba en el dolor y la tensión entre un grupo de asesinos enmascarados y una pareja a la que iban a dar matarile… porque sí. Tras una secuela poco afortunada (Los extraños: Cacería nocturna (Johannes Roberts, 2018)), llegó el finlandés a trata de reinventar una historia que, sinceramente, no merecía tres películas de más de noventa minutos cada una. Pero el cine es así, y si Harlin necesita eso para contarnos… lo que sea, habrá que darle el beneficio de la duda.
En este capítulo 3 (o final, como se ha decidido traducirla en España) retomamos la acción justo donde terminó la de la anterior película, y vemos a la joven protagonista volviendo a huir de sus captores (eso sí, no se marcha de la zona… porque sí). Y es que uno de los grandes problemas de esta trilogía son sus personajes, cuya inteligencia brilla totalmente por su ausencia, y más en esta tercera entrega, donde a cada cual, más torpe.

Pero salvando ese escollo, aquí la gran protagonista vuelve a ser la actriz Madelaine Petsch, quien ocupa realmente toda la historia, junto a uno de los asesinos, del cual se pretende extraer algo de su trasfondo, pero queda en eso, en pretender. Todo esto está, o podría estar, bien si realmente aportase algo de interés a la trama, pero otro de los problemas es que nos da todo prácticamente igual, resulta altamente difícil empatizar con algún personaje, ni siquiera con la joven protagonista.
Si ya esta tercera película tuvo que hacer una ingente cantidad de “reshoots” por los malos resultados en las proyecciones de prueba, uno puede ir perfectamente aleccionado sobre lo que va a ver. Cine absolutamente vacío, con un terror sobado, un Renny Harlin prácticamente con el piloto automático puesto y poco más. Se salva una buena ambientación y producción, pero es innegable que algunas secuencias nos hagan creer que estamos ante una película casi de serie B.

Y poco más que añadir a una película muy del montón, con pequeñas chispas (habría estado bien explotar más la relación víctima-verdugo) pero que en ningún momento encienden a la audiencia y tampoco a la historia. Un intento de complicar todo, de pretender que sea algo más, de indagar en la mente del asesino (eso habría estado mucho mejor), pero todo muy vacío.
Y como es un clásico ya, agradecer a Diamond Films que no vaya a editarla en formato físico porque no quieren. Una pena para los que disfruten con ella.
- Madelaine Petsch
Maya - Richard Brake
Sheriff Rotter - Gabriel Basso
Gregory - Hannah Galway
Claire - Ema Horvath
Shelly



