Hace cinco año, a finales de año, Hulu (o lo que es lo mismo, Disney) anunció una de las series más esperadas, Alien: Planeta Tierra. La noticia se recibió con mucho entusiasmo, ya que hasta entonces la última película estrenada de la saga creada por Dan O’Bannon y Ronald Sushett había sido Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017) y las críticas no habían sido buenas, además dividió al ‘fandom’ bastante. Con el tiempo, la película ha encontrado su lugar, pero en general la opinión es que se la considera algo inferior a su antecesora, Prometheus (Ridley Scott, 2012). Para el desarrollo de la serie se cuenta con Noah Hawley, ‘showrunner’ de series como Fargo (2014-2020) o Legion (2017-2019). Una de las facetas más reconocibles de Hawley era su capacidad para dar profundidad a los personajes y crear interés en ellos. La producción sí que quedaba a cargo de Ridley Scott, que volvía a la televisión tras su fallido Raised with Wolves (2020-2022). La primera temporada ha contado con la dirección no sólo de Hawley, que se hizo cargo del tercero, cuarto y quinto episodios, sino de Dana Gonzales y la islandesa Ugla Hauksdóttir, con quien Gonzales ya había trabajado en otras series (Atrapados (2015) o Hanna (2019)).
El arranque de esta temporada, que consta de 8 episodios, realmente es muy notable, sobre todo porque se han tomado la molestia de contar con muchos detalles que lo conectan con la película original de Ridley Scott. Ya no sólo los títulos de crédito (con esas letras apareciendo igual que en la película), sino con la estética general de los escenarios que aparecen en los primeros episodios. Vaya por delante que, a pesar de que luego tengas sus defectos, a nivel de producción tenemos un producto bastante competente para lo que se exige en una producción basada en la saga Alien.

La historia nos sitúa en el año 2120, dos años antes de los sucesos producidos en la nave Nostromo y que costaron la vida a prácticamente toda su tripulación. En este contexto, el mundo del futuro está liderado por cinco grandes compañías, cada una especializada en un campo y con partes del planeta controladas. Las dos en las que se centra esta primera temporada, y parece que la serie, son Prodigy (especialista en personas sintéticas) y Weyland-Yutani (de la que no se explica demasiado cual es su punto fuerte). Aquí tenemos uno de los primeros puntos fuertes de la serie, la lucha de poder, un concepto que además se extrapolará a otros hilos narrativos fuera de la rivalidad de grandes compañías. En el bando de Prodigy nos encontramos con el concepto de híbridos, robots humanoides experimentales, que obtienen «conciencia» a partir de la transferencia del alma y conciencia de un ser humano. Un concepto complejo que podría darnos personajes realmente asombrosos pero… aquí viene la primera piedra en el camino de Alien: Planeta Tierra, sus personajes. Con clarísimas referencias al mundo de J.M. Barrie (Peter Pan), a pesar de que Hawley es un experto en desarrollar personajes, aquí no terminan de convencer, y se dan situaciones demasiado extraordinarias en donde cuesta entrar. Esto sin contar que realmente cuestan empatizar con ellos. Sobre el reparto podemos comentar que la presencia de Timothy Olyphant le da un empaque a la serie.

La corporación Prodigy está dirigida por un supuesto «niño prodigio» llamado Boy Kavalier, interpretado por Samuel Blenkin (Black Mirror o The Continental). Un personaje realmente odioso, que representa ya no solo la ambición sino lo excéntrico y la frivolidad. Dentro del cuerpo de un niño está un adulto que no se cansa de amasar dinero, y cuya filosofía es la de conseguir lo que quiere a toda costa. Y esto supone el detonante para la serie, ya que una nave propiedad de Weyland-Yutani se estrella contra la Tierra, casualmente en una de las ciudades propiedad de Prodigy, lo que desata una pugna por ver quien se queda el aparato y su contenido. Aquí está otro de los elementos más interesantes de la serie «lo que hay en la nave».

Entramos así en el segundo episodio, una más que interesante continuación del primero, a pesar de que el guion sigue siendo un problema (algo que, desgraciadamente la serie arrastra en toda su temporada). Tenemos ya no solo al xenomorfo, sino a una terrorífica colección de criaturas interplanetarias a cada cual más extraña, llamando especialmente la atención una de ellas, que tendrá cierta importancia en la serie. Como hemos comentado, la producción de esta temporada es prácticamente de diez y con el diseño de criaturas, la verdad que podemos estar tranquilos. Aportan más terror que ‘sci-fi’ y eso hace que cada vez que aparezcan uno tenga esa mezcla entre curiosidad y miedo por ver qué formas va a adoptar el terror espacial.

Como sucedía en el primer episodio, se vuelve a ahondar en las relaciones entre los humanos y los híbridos, especialmente entre la protagonista, Wendy (la actriz Sydney Chandler) y su hermano, un médico de guerra a quien llaman para ayudar en el accidente. Quizá junto a Olyphant, Alex Lawther sea otro de los actores que destaque por encima del resto. Junto a él también el actor Babou Ceesay, que da vida a un sintético de la Weyland-Yutani, sean el trío que más presencia tenga. Una pena que el reparto que conforman los «niños perdidos» no esté a la altura, con algunos diálogos flojos o interpretaciones poco convincentes, que además pueden forzar a cogerles manía.

Un aspecto sobre el que se empieza a ahondar en el ecuador de esta temporada es sobre la posibilidad de que los sintéticos tengan conciencia. Esta interesante trama podría haberse desarrollado con bastante dignidad a través de los personajes protagonistas, equiparando madurez con capacidad de juicio, por ejemplo. Sin embargo, tan sólo en el cuarto episodio («Observación») hay un intento de que la serie vaya por esos derroteros (a través del personajes de Lily Newmark, tan inocente como desconfiable, aunque su interpretación, digamos que no es precisamente de las mejores.
Alien: Planeta Tierra es una serie bastante desigual a nivel de ritmo. Hay episodios muy interesantes e intensos como los dos primeros («Nunca Jamás» y «Mister Octubre») o los dos últimos («Emergencia» y «Los verdaderos monstruos»). Episodios que se pasan en un suspiro y que se agradecen bastante, ya que cuando la serie se quiere poner algo profunda, resulta hasta aburrida y el ritmo decae bastante. Si hubiera que destacar algún episodio, seguramente sería el quinto, que lleva por título una frase muy conocida, «En el espacio, nadie…» y que supone un flashback sobre lo que sucede a la nave estrellada, una notable e interesante reconstrucción (con sus variantes) de la mítica película de Scott. Es en esos momentos en donde la serie gana enteros.

Veremos a ver qué futuro nos depara, que será bastante amplio puesto que esta primera temporada, prácticamente no hay subtramas cerradas, todo queda muy abierto (crucemos los dedos para que no la cancelen). No es una serie perfecta, pero como le ocurre a otras series herederas de grandes sagas cinematográficas, necesita hacerse un hueco para que la tengan en cuenta, porque con el nombre solo, no es suficiente.
- Sydney Chandler
Wendy - Alex Lawther
Joe Hermitt - Essie Davis
Dame Sylvia - Samuel Blenkin
Boy Kavalier - Babou Ceesay
Morrow - Timothy Olyphant
Kirsh



