Algunos parece que ya quieren enterrar a Pixar, antaño el baluarte de la animación para todos, tanto para niños como para adultos. Y quieren enterrarla por la deriva que ha tomado desde hace unos años, con proyectos bastantes poco arriesgados que buscan, sencillamente, cumplir en taquilla y permitirle a su dueña, la todopoderosa Disney, invertir esos beneficios en superhéroes y secuelas. La fórmula puede funcionar, pero a la larga desgasta una de las marcas más interesantes (posiblemente de las 2 o 3 que queden) en cuanto a cine de animación se refiere.
Elio, sin ser una cinta absolutamente redonda, tampoco desprende esa idea, pero si que tiene varias cosas que dejan ver que esa teoría pueda ser cierta. Si algo podemos achacarla es, sobre todo, su falta de ambición y emoción. Y es que la película no llega a casi ningún sitio, a pesar de sus continuos esfuerzos. Esto se puede tomar como una vuelta a los orígenes de la factoría, con productos más orientados a un público infantil; o también como una advertencia de que los buenos tiempos en donde también los adultos disfrutaban con sus películas, se ha terminado.

La película, más planteada como una aventura que como un viaje emocional, nos habla sobre todo de dos conceptos importantes. Por un lado, la idea de encajar en el mundo en el que no llegamos a encontrar nuestro lugar, independientemente de si es junto a los nuestros o a círculos sociales. Y por otro lado, redunda en la idea de la soledad (tras un duelo), algo que muchas ya califican como una de las enfermedades sociales del siglo XXI. Sobre estos dos pilares, la película construye una cinta con tintes cómicos (como no podía ser menos) y con ese espíritu aventurero que tanto la caracteriza.
El problema viene, como hemos comentado, de que ese espíritu está constantemente por encima de las emociones que ¿debería? transmitir la película, lo que hace que prácticamente la veamos y… ya. A Pixar siempre se la ha exigido y pedido algo más por el listón tan alto que suele dejar con cada una de sus películas, y aquí no podía ser menos. Venimos de una secuela (Del revés 2) que prácticamente ha arrasado a todos los niveles y aunque hablemos con Elio de una nueva obra, se espera siempre ese más que suele acompañar a cada película de Pixar.

Otro de los problemas que arrastra Elio es su ritmo, algo irregular y que por momentos nos puede hacer desconectar de la historia. Pero por lo demás, cumple en muchas otras cosas (diseño de personajes, paleta de colores (aunque a algunos les resulta algo chirriante), personajes…) y sin duda es una cinta bastante correcta, no redonda, pero correcta.
Con una dirección a seis manos, quizá eso pudiera haber lastrado demasiadas ideas y demasiado control. Pero esto no creo que deba hacernos perder la esperanza en que Pixar vuelva a brillar. Eso sí, esperemos que no con la salida fácil, la de hacer secuelas (y empezamos con Toy Story 5) innecesarias y hechas simplemente para hacer caja (que también está bien), sino con ideas que emocionen y que resulten realmente atractivas e interesantes, para todos.
- Yonas Kibreab
Elio (voz) - Zoe Saldana
Olga Solís (voz) - Remy Edgerly
Glordon (voz) - Matthias Schweighöfer
Embajador Tegmen (voz) - Ana de la Reguera
Embajador Turais (voz) - Brad Garrett
Lord Gringon (voz)



