La constelación del perro

The Dog Stars 2026 118
7 de noviembre de 2026
El fin del mundo... era solo el principio.
En un futuro lejano, la humanidad ha reducido drásticamente su población debido a una terrible epidemia. Hig y Bangley son dos amigos que viven en un pequeño aeródromo a la vez que se dedican a ayudar a los que viven cerca. Hig pilota su avioneta junto a su perro Jasper en buscar de un nuevo paraíso. Un día decide separarse de su amigo e iniciar un viaje en solitario hacia la tierra prometida (Grand Junction), pero diversos imprevistos en su camino le pondrán a prueba.

El cine de Ridley Scott (South Shields, 1937) siempre es interesante de ver, a pesar de que la historia pueda no ser especialmente atractiva. Pero es cierto también que el británico, últimamente parece haber perdido un poco ese buen ojo que antaño le trajo muy buenos resultados. Muchos afirman que tras Prometheus (2012) el directo tocó techo y sus productos posteriores quizá no han conseguido volver a ponerlo en el punto de interés de quienes lo enterraron tan pronto. Y es que, a pesar de sus altibajos dentro de su filmografía, sí que hay que reconocerle una incansable labor como director, estrenando prácticamente una película al año, aunque algunos dirán que más calidad y menos cantidad.

Después de alejarse de adaptaciones con La casa Gucci (2021) o la interesante El último duelo (2021), el director vuelve a tomar una novela como base para su historia, en concreto la homónima que Peter Heller publicó en el año 2013. En esta aventura cuenta con Mark L. Smith como guionista, autor de los textos de títulos tan dispares como Twisters (Lee Isaac Chung, 2024), Overlord (Julius Avery, 2018) o El renacido (Alejandro G. Iñarritu, 2015).

Jacob Elordi.

A nivel visual y a nivel de factura como película, hace décadas que Scott está por encima de la media, con una producción y una técnica que ya poco tiene que demostrar. La constelación del perro es una película sólida, bien hecha (ojo a la fotografía de Erik Messerschmidt) y bien dirigida, no es precisamente en estos aspectos donde la cinta cojea. El director siempre ha sabido rodearse de un equipo técnico muy bueno, además de aportar siempre una visión como productor que le permite tomar decisiones que hacen crecer sus películas. Nada que objetar aquí.

Donde realmente patina (y bastante) la película es en su guion. Sin habernos leído la novela de Heller, encontramos una historia que deja muy indiferente porque entre otras cosas, la película no sabe realmente hacia donde va. Si que hay algunos elementos que tratan de guiarnos, o que tratan de dejarnos algunas pistas, pero a grandes rasgos todo se siente vacío, frío y hasta los personajes resultan bastante anodinos. Cuesta conectar con ella, con su historia y sus protagonistas, y en ocasiones todo se ve demasiado soso.

Jacob Elordi y Margaret Qualley.

En sus primeros minutos si que podemos estar interesados ante lo que nos plantea. Ese mundo desolado, en donde solo algunos pocos tienen que luchar con la amenaza, donde no hay momento para el duelo o para la pena; en donde alguien que ayude siempre es un consuelo. Todo esto, aunque suene manido, la película lo presenta bien, correcto, y nos genera interés. Podríamos decir que es un buen comienzo.

Pero como la cinta no tiene un rumbo, pronto empezamos a tener problemas con más cosas. La constelación del perro trata de hablar sobre el duelo, el pesar, la pérdida, sobre la necesidad de tener a alguien a nuestro lado en momentos complicados. El problema de que esto no llegue al espectador se llama guion, como hemos dicho. Y a esto le sumamos que el montaje no ayuda, con saltos sin explicar (ese ¿romance? forzado entre Hig y Cima tan mal contado), secuencias prometedoras y finalmente vacías (toda la “trama” de Grand Junction tan previsible y tópica)… Tampoco ayuda el contexto en el que la película nos cuela la historia, sobre todo en lo referente a la amenaza que acecha a los personajes. Posiblemente un enemigo o enemigos, invisibles habrían supuesto un aliciente mucho más interesante para la historia, al menos en ese aspecto.

Josh Brolin.

Scott está en forma como productor y como director, pero ha errado al escoger a su guionista, y sobre todo en dar por bueno un proyecto tan vacío y frío que apenas deja poso. Ni siquiera la presencia de los actores que tiene (que hacen lo que pueden) consigue levantarlo, porque lo que no está bien desde abajo, difícilmente puede sostenerse arriba.

Una película fría, que parece no tener rumbo a pesar de su buena factura.
Dirección (+)
Guion
(sobre la novela de Peter Heller)
Mark L. Smith
Dirección de fotografía
Erik Messerschmidt
Música
Harry Gregson-Williams
Montaje
Sam Restivo, Claire Simpson
Formato
2.39:1
Nacionalidad
USA, Reino Unido
Distribución
20th Century Fox
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