Nuevo producto “made in Netflix” con lo que eso conlleva. Se encarga de llevarla a la pantalla el director Patrick Hughes, a quien conocimos sobre todo por dirigir la tercera parte de la saga Los mercenarios, allá por el 2014. Hasta entonces, Hughes había desarrollado su carrera sobre todo en los cortometrajes, hasta que debuta con la cinta Red Hill (2010), la historia sobre un policía cuyo primer día en un pueblo será bastante infernal. Aquel ejercicio llamó la atención y se encargó de llevar las riendas del grupo liderado por Stallone en aquella tercera parte.
Con Máquina de guerra, Hughes vuelve a trabajar el guion con James Beaufort, con quien ya había trabajado antes en otras cintas. Aunque la historia estaba pensada para una sola película, ya se encuentra en desarrollo una secuela, a expensas del éxito que tenga esta primera película.
La cinta no esconde nada sobre su estilo o sus planteamientos, es cine de puro entretenimiento, no busca otra cosa. A pesar de que quiera intentar aderezar la acción con dramas y con cierta profundidad en los personajes, lo cierto es que a mitad de la película, cuando la acción se apodera de ella, todo esto se difumina y nos queda eso, entretenimiento y nada más.

Sobre ella afloran ecos del Depredador (John McTiernan, ) de Schwarzenegger, lo cual es todo un halago para una película que tampoco pretende demostrar mucho. La solvencia de Hughes en terrenos de acción ya está más que demostrada y este podría ser un producto de estos de Netflix para hacer caja y posteriormente usar la recaudación para otros proyectos, ese es su negocio.
Guste o no, Máquina de guerra es honesta en todo momento. No engaña a nadie y sabe bien por donde pisa, generando escenas de acción bien realizadas, y con un reparto que nada tendría que envidiar si nos pusiéramos a hacer un ‘remake’ de la película de McTiernan (por favor, que nadie lea esto). Ritchson (ese actor tipo «armario de dos por dos») está en su salsa, un soldado curtido, marcado por un pasado que dejó “sin terminar”, y que se vuelca en su carrera y en un futuro que le permita alejarse de aquel dolor. Lo dicho, todo muy profundo, pero vacío en todo momento.

Donde la película si que quiere destacar y… bueno, lo consigue, es en su apartado visual. Buenos efectos especiales, así como escenas de acción, es lo mínimo que debería ofrecer un producto de estas características.
No hay que buscarle ni lógica ni veracidad (tampoco se la buscábamos a Depredador), Máquina de guerra, es una película eficaz, muy entretenida y perteneciente a ese que, de vez en cuando, tampoco es malo ver.
Como en muchas otras ocasiones, no hay una estrategia comercial para el estreno de esta película en salas, simplemente la producción es de Netflix y, por lo general, la plataforma no estrena en salas, salvo que piense que puede tener cierto recorrido en el circuito de premios, donde se la exige un estreno en salas. Al margen de que esta actitud resulta bastante oportunista y, hasta cierto punto, cuestionable, el caso de Máquina de guerra es bien claro: nunca hubo intención de estrenarla en salas.
Solo puede verse en Netflix.
- Alan Ritchson
81 - Stephan James
7 - Blake Richardson
15 - Alex King
44 - Jai Courtney
Jefe de escuadrón - Dennis Quaid
Sheridan - Esai Morales
Torres



