La dupla Phil Lord/Christopher Miller, nos ha dado unas cuantas alegrías, sobre todo en el terreno de la animación. Suyas son Lluvia de albóndigas (2009) o La LEGO película (2014), aunque quizá su faceta como productor sea mucho más conocida (y amplia), tocando desde MARVEL hasta Star Wars. Lo que sí que no hay duda es de su buen ojo para productos atractivos para el público y con este Proyecto Salvación vuelven a demostrarlo.
Y qué mejor que contarnos una historia “bigger than life” como es esta cinta de ciencia ficción, aderezada con algunas notas de humor y drama bastante convencional. Son elementos que, como hemos comentado, siempre sientan bien a la audiencia y, no necesariamente tenemos que estar ante algo absolutamente novedoso. Y es que muchas veces, basta simplemente con refugiarnos en una historia que nos reconforte como seres humanos, y aquí lo hay.

Partimos de la base de que, en Proyecto Salvación, realmente no hay villanos en sí, simplemente un propósito, una meta y una forma de llegar a ella. Este es el planteamiento que sigue y, por ende, lo que en su metraje nos irá contando. A colación, cabe señalar que quizá una hora menos de película, habría estado también bastante bien, y es que tiene algunos momentos excesivamente repetitivos que poco aportan a la trama.
La cinta es un viaje, el del personaje de Ryland Grace (bien interpretado por Ryan Gosling) para descubrirse de lo que es capaz, de encontrar su valor, su capacidad de enfrentarse a grandes retos. La película se erige como una especie de homenaje sobre la confianza en uno mismo y la posibilidad que tenemos de unirnos y conseguir grandes cosas, independientemente de dónde seamos o de qué planeta vengamos.

Aquí el extraño, el de fuera, aparece en forma de araña rocosa (‘eridianos’, según la historia), con una capacidad de crear estructuras (la película deja en el aire cómo) que permite resolver las distintas situaciones a las que se enfrenta junto a Grace. Este simpático alienígena sin rostro y de voz musical, a quien el personaje de Gosling llama cariñosamente Rocky. Y aquí una de sus intenciones, el hacer que nos encariñemos de un personaje a quien no entendemos y que ni siquiera tiene cara. Sí, la parte melodramática de la historia, aunque en algunos momentos funciona, en su conjunto no deja de ser bastante intrascendente.
Proyecto Salvación tiene detalles que la hace bastante interesante, sobre todo en su primer tramo, con reminiscencias a cintas como La llegada (Dennis Villeneuve, 2016) o incluso el E.T. El extraterrestre (1982) de Spielberg. A esto hay que sumarle su montaje no lineal, en donde gracias al uso de flashbacks, vamos conociendo poco a poco la historia de cómo Grace se convirtió en un astronauta. También decora esto con algunas filigranas visuales en las transiciones, lo que nos deja ver que la película ha tenido una buena génesis en cuanto a aspecto visual se refiere.

Proyecto Salvación tiene ese equilibrio entre drama, humor y ciencia, con esta última quizá un poco más plúmbea que el resto, pero que en el fondo justifica muy bien todo el resto de la historia. En el fondo el mensaje está claro y es precisamente con él, con lo que nos tenemos que quedar.
- Ryan Gosling
Ryland Grace - Sandra Hüller
Eva Stratt - James Ortiz
Rocky (voz) - Lionel Boyce
Carl - Milana Vayntrub
Olesya Ilyukhina - Ken Leung
Yao - Priya Kansara
Mary (voz)



