A pesar de no haber salido muy bien de su anterior trabajo con Netflix tras el final de Stranger Things, Algo terrible está a punto de suceder (2026), los hermanos Duffer continúan en su posición de productores, dando voz (e imagen) a proyectos que les resultan interesantes. Su nuevo “juguete” se titula The Boroughs, una serie también disponible en Netflix que combina suspense y ciencia ficción, con algunas pinceladas de comedia. Sus creadores, los mismos que Cristal Oscuro: La era de la resistencia (2019), Jeffrey Addiss y Will Matthews
Estamos ante una primera temporada (o eso parece y el que escribe, espera) de ocho episodios de casi cincuenta minutos de duración, en donde la narrativa se desarrolla eficazmente, incluso con cierto pulso cinematográfico, dejando siempre al final de cada episodio, un ‘cliffhanger’ clásico para enganchar al personal. Esta marca de la casa siempre supone una ventaja para cualquier serie, no hay duda.
El espíritu de los ochenta… y más allá.
Nadie cuestiona a estas alturas la predilección de los Duffer por la época de los años ochenta. The Boroughs, aunque no está ambientada en ella, si que respira de alguna forma la estética cinematográfica de aquellos años, sobre todo si nos ponemos a hablar de la historia o el tipo de historia que cuenta. Vemos en ella reminiscencias a títulos tan emblemáticos como Cocoon (Ron Howard, 1985) o Nuestros maravillosos aliados (Matthew Robbins, 1987), por poner un par de ejemplos conocidos.

Hablábamos antes de esos recuerdos que nos traían del cine de los ochenta, de películas tan concretas, pues The Boroughs no se queda sólo ahí, también introduce elementos vistos en La guerra de los mundos (lo «antiguo» vence a lo, supuestamente, más avanzado) o la película Los amos del barrio (Akiva Schaffer, 2012) con la que comparte algunas similitudes a nivel de historia. También podríamos ver ecos de Las mujeres perfectas (Frank Oz, 2004) o No te preocupes, querida (Olivia Wilde, 2022) dos títulos en donde los escenarios artificiales y, aparentemente perfectos, esconden siempre un oscuro secreto.

La idea de dar protagonismos a gente mayor, enfrentada a algo extraordinario (para bien o para mal) aporta a la serie un toque muy interesante, que además se vuelve mucho más cuando los personajes huyen, de alguna forma, de los clichés sobre gente mayor que se pasa todo el día «mirando la obra» o viendo películas del oeste en la televisión. Esa ruptura hace que, en muchos momentos, olvidemos que los protagonistas de la serie son jubilados.
El hombre contra el alienígena.
Los monstruos están bastante bien hechos, y sus escasas apariciones hacen también que se carguen de cierto terror cuando hacen acto de presencia. La serie tampoco se aprovecha de esto y prefiere dar más importancia a los personajes y al desarrollo de los acontecimientos, pero encuentra muchas veces el equilibrio entre lo primero y lo segundo.

Y es precisamente en los personajes donde la serie se hace fuerte, sobre todo porque cuenta con un sólido y reconocido reparto actoral. Encabezado por un maravilloso Alfred Molina, en un papel increíblemente adorable. Un hombre marcado por el duelo, cinéfilo (aunque esto se explota poco, una pena), ingeniero que “sabe de todo”, e incluso gruñón en ciertos momentos, y que tampoco hacen que nos caiga mal. La naturalidad y la simpatía con la que se presenta, marcan en la serie y siempre que aparece, todo parece adquirir un peso mayor.

Con un ‘cast’ con nombres como Geena Davis, Alfre Woodard, Denis O’Hare, Clarke Peters, Jena Malone o Bill Pulman, en un papel breve pero importante, casi nada puede salir mal. Y es que el ‘buen rollo’ que hay entre todos los personajes, hace que el espectador se una a ellos y se evitan así rencillas e historias que no aportan entre ellos.
Detrás de la historia.
Al margen del entretenimiento, de los elementos de la ciencia ficción, de los numerosos guiños que tiene la serie (ojo al momento ídolo de En busca del arca perdida), otra de las buenas bazas con las que cuenta The Boroughs es la forma en la que se han tejido las intrahistorias de los personajes.
Hablábamos antes de Sam, un hombre dolido por la pérdida de su mujer. Pero también tenemos al matrimonio formado por Judy y Art Daniels, una pareja que con el tiempo ha sido víctima de la monotonía; también tenemos a Renee Joyce, que reencuentra el amor en uno de los vigilantes de seguridad del complejo residencial; o a Wally Baker, gay confeso, enfermo de cáncer términal, médico retirado y que aporta muchísimos momentos de humor en la serie, quizá sea otra de las joyas del reparto.

Si con Stranger Things, los Duffer pretendía hacer un retrato del paso a la adolescencia, aquí intentan hacer un retrato de los últimos años de la vida, pero desde un punto de vista diferente, alejado de demasiada nostalgia (la hay, es inevitable), y sin caer en el pesimismo crepuscular. Se trata de personajes jubilados, con sus limitaciones, pero que en el fondo nos olvidamos de eso a los pocos episodios.
Y al final, el elemento de la ciencia ficción.
Pero comentábamos que The Boroughs es sobre todo una serie con elementos de ciencia ficción y aquí está la cuestión. La historia se elabora sobre una sencilla premisa, tan aterradora como misteriosa, comandada por gente igual de oscura y que le da a la serie un toque diferente. Entretiene, sí y aunque no venga a contarnos nada nuevo (que tampoco es un aspecto negativo), realmente es una serie que no destaca por demasiadas cosas, pero lo que tiene y lo que ofrece se agradece y lo hace muy bien.
- Alfred Molina
Sam Cooper - Alfre Woodard
Judy Daniels - Denis O'Hare
Wally Baker - Clarke Peters
Art Daniels - Carlos Miranda
Paz Navarro - Geena Davis
Renee Joyce - Bill Pullman
Jack Willard



