A pesar de lo previsible de casi todo lo que sucede en esta película, por no decir todo, al menos, nos puede proporcionar un par de horas de entretenimiento vacío, que tampoco viene mal y además nos ayuda a despejarnos un poco de la rutina diaria. Dicho esto, es realmente lo que vamos a encontrarnos con Cielo Rojo Sangre (Peter Thorwarth, 2021).
Pero a pesar de todo lo que la película nos pueda contar o no nos sorprenda, en el fondo (muy en el fondo) Cielo Rojo Sangre tiene algunas cosillas y detalles que están realmente interesantes. Escrita a cuatro manos entre el propio Thorwarth y Stefan Holtz que ya habían colaborado en varias ocasiones anteriores, la cinta deambula entre tres géneros con la intención de despertar en el espectador diversas reacciones. Bueno, el resultado seguramente no sea el esperado y al final tenemos una película con una duración excesiva (le sobra media hora) y que simplemente es un producto de entretenimiento que no destaca dentro del catálogo de la plataforma californiana.

La película es una mezcla entre el drama de una madre por proteger a su hijo, una cinta de terror y algunas dosis de acción. Todo ello aderezado con un espacio reducido (un avión… sí es algo así como Train to Busan pero en el aire) y una pandilla de villanos que, aquí si hay que decirlo, posiblemente le den cierto interés a la película. La historia rehúye (o intenta rehuir) de los clásicos malos torpes que no se enteran de nada, apostando por un grupo reducido en donde siempre destaca uno que será el “final boss” para la protagonista.
En cuanto a la acción y al suspense, la película no está mal, no se corta cuando hay violencia extrema o sangre, y no se muestra tampoco demasiado mirada a la hora del uso de efectos digitales (hay pocos, la verdad). Es de agradecer este detalle, que la producción sea ciertamente artesana.

Narrada en varios tiempos, la película nos va descubriendo poco a poco más detalles sobre la protagonista (una desconocida Peri Baumeister), con diversos ‘flashbacks’ en donde vamos conociendo su pasado y su enfermedad, así como muchas de las motivaciones que tiene el personaje. Nada nuevo, todo hay que decirlo, pero al menos se toma la molestia de profundizar en ella.
El resto de secundarios (casualmente todos del género masculino, “guiño”) están simplemente, correctos, y no aportan demasiado a la historia, son meras marionetas de una película que está al servicio absoluto de su protagonista.
La trayectoria de Thorwarth en España es prácticamente desconocida, no se quiere arriesgar. Que en el reparto sólo se reconozca a Dominic Purcell, actor muy secundario que tuvo su época y ahora casi nadie se acuerda, tampoco ayuda.
Es una exclusiva de Netflix.
- Peri Baumeister
Nadja - Carl Koch
Elias - Alexander Scheer
Eightball - Kais Setti
Farid - Dominic Purcell
Berg - Graham McTavish
Alan Drummond - Gordon Brown
Bill Morris



