Stranger Things (T5)

Stranger Things 2025 85
1 de enero de 2026

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Tres años de espera para el desenlace de una de las series más icónicas de Netflix (sino su insignia, con permiso de otras como La casa de papel o The Crown). Tres años, que se dice pronto, algo impensable hace tiempo, cuando las series de televisión no suponían uno de los principales elementos de ocio audiovisual de nuestras vidas y haciendas. Y a esto unimos a Netflix, una de las plataformas especializadas en estirar el negocio como sea, con tal de arañar unos cuantos suscriptores (aunque sea sólo durante unos días). Los hermanos Duffer no decepcionan, y nos brindan un ‘series finale’ más o menos a la altura de lo esperado, siempre con la intención de contentar a todos y de no decepcionar a muchos (esto también es muy ‘Netflix style’).

Maya Hawke, Joe Keery, Natalia Dyer y Charlie Heaton.

Partimos de la base de que la serie no arriesga nada, nunca lo ha hecho y a estas alturas no tendría mucho sentido. Todo se palpa previsible y con pocas sorpresas, pero la salvan varias cosas, entre ellas su capacidad de entretenimiento y el carisma de, prácticamente, todo el elenco protagonista, con quienes muchos han “crecido” desde allá por 2016, cuando eran unos niños y se estrenó la primera temporada.

Dividirla en tres partes, ¿primer error?

Netflix sabe lo que tiene entre manos, son más de negocio que de entretenimiento o cine, y saben cuándo algo que funciona va a darles muchas alegrías (y también dinero, sí Netflix). Con Stranger Things ya hicieron el experimento de dividir una temporada con la cuarta y, sin datos oficiales, les debió salir bien para que repitieran fórmula, pero ¿esto realmente tiene algún tipo de justificación? Al margen de que se trata de una jugada meramente comercial, al menos a primera vista, posiblemente las fechas en las que programó la temporada y otros aspectos relacionados con la producción hayan sido los desencadenantes de esta mitosis. No es un error como tal, o al menos no parece, es más una decisión tomada en despachos que otra cosa. Eso sí, narrativamente cuesta justificarlo.

David Harbour y Millie Bobby Brown.

La primera tanda, formada por 4 episodios, nos deleita con  más guiños del cine de la época (algo habitual), como pudiera ser Encuentros en la tercera fase (Steven Spielberg, 1977), Amanecer rojo (John Milius, 1984), Los Goonies (Richard Donner, 1985) o ya entrados en los noventa, Operación Soldados de Juguete (Daniel Petrie Jr., 1991). En este primer volumen, como lo han llamado, la serie se muestra ágil, muy entretenida, con escenas de acción y secuencias dramáticas realmente interesantes, y con una relación de personajes en donde todos podemos empatizar con alguno de ellos, aunque siguen chocando ciertas cosas como la inexistente química entre Mike y Once, por poner un ejemplo. Como hemos comentado, nada nuevo en el horizonte.

La introducción de una actriz tan carismática e icónica como Linda Hamilton (toma el relevo de Matthew Modine) le añade más interés a la serie, aunque su personaje está bastante desdibujado, no terminamos de ver muy claras sus intenciones y aun así, aporta ese elemento de vileza a la trama, porque lo que es el personaje de Vecna… mejor no entrar ya. Tampoco hay que olvidar el espectacular arranque del segundo episodio, de poco más de cinco minutos, pero digno de una buena cinta de ciencia ficción puntera. Si tuviéramos que elegir, estos cuatro episodios serían lo mejor de esta temporada.

Linda Hamilton.
El segundo volumen… entramos en el valle

Cuando prácticamente estábamos terminando el año, se apuesta por lanzar tres episodios más, relativos a la ¿segunda parte? de la temporada y en donde, ¡ojo! sigue habiendo tramas planteadas en los primeros cuatro que aún no terminan de cerrarse (tranquilos, tiempo al tiempo). Hay detalles o pinceladas que quizá pueden hacer pensar que ciertos aspectos están ya zanjados, pero hay que echarle imaginación.

Nell Fisher y Jamie Campbell Bower.

Aquí la serie, mejor dicho, la temporada, baja bastantes enteros. Hay pocos avances en general (la previsible trama de Max, podría salvarlo), detalles que no aportan demasiado (aunque se quieran justificar de muchas formas) e incluso situaciones forzadas que incitan a pesar en cambios repentinos de última hora, no se sabe bien si por parte de los productores o de la propia Netflix. Resulta todo excesivo y alargado innecesariamente, con momentos anacrónicamente erráticos, convirtiendo estos tres episodios en un verdadero valle algo tedioso de una temporada ya de por si dilatada desde prácticamente su comienzo.

Sadie Sink.

Siguen brillando los mismos, los nuevos aportan poco (no puedes venir de nuevas y pretender ser el rey del mambo) y la serie empieza a adolecer de un exceso de personajes que debían haber solucionado tiempo atrás, teniendo la posibilidad de añadir más carga dramática. Habría sido una buena idea haber purgado algo el grupo de personajes para aligerar el ‘cast’ y centrarse en tramas, y no estirar todo tanto para que parezca que está conectado.

El desenlace, un acontecimiento ¿mundial?

Para poner la guinda al pastel, Netflix (y por qué no decirlo, y su ego) deciden convertir el fin de año en el fin de la serie. Aquí también vamos a coger la carta de decisiones en despachos. La plataforma se quería despedir a lo grande y, a pesar de las críticas en general, poco favorables, del interludio de tres episodios, en este último (de poco más de dos horas) ponen toda la carne en el asador y nos brindan un desenlace acorde a lo esperado, circular, dejando el relevo a otras generaciones y también, a modo de conclusión cerrada… o eso parece.

Buena acción, un montaje en tres tiempos que pone nervioso a cualquiera, y unos cuarenta minutos finales muy emotivos, ensalzando ya no sólo el espíritu aventurero del grupo de personajes, sino valores tan esenciales dentro de la camaradería y la amistad. En este aspecto, esta temporada final es toda entera una oda a este grupo de chavales, que han compartido parte de sus vidas y que, sin duda, merecían una despedida decente. Aún, todavía quedan preguntas sin respuesta, personajes que, literalmente, desaparecieron (¿os acordáis del personaje de Linda Hamilton o el de Brett Gelman?) y algun que otro truco que se saca de la manga, se lo pasamos porque es Stranger Things, no hay que ser tan estrictos a estas alturas.

Finn Wolfhard.

No resultará difícil retrotraerse a la época que vivimos similar, a situaciones parecidas, promesas de volverse a ver cada año (esto también nos suena), que cada uno haga su vida, que su futuro prácticamente se vislumbre con unas pocas imágenes… Stranger Things vino para hacernos recordar y se va dejándonos un recuerdo. Sabemos que todo lo que venga detrás con su nombre, seguramente no será lo mismo.

Aún con muchos altibajos, es un cierre bastante digno para un serie ya mítica.
Desarrollada por
Nacionalidad
USA
Número de episodios
8
Se puede ver en
Netflix
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Reparto