La filmografía de George Nolfi (Boston, 1968) transcurre entre dos “mundos”, el del Nolfi guionista y el del Nolfi director. Nos centraremos en la segunda para hablar de su cuarta película tras las cámaras, una cinta que, desgraciadamente nos llegó tarde y con una escasa promoción. Línea de extinción no viene a descubrirnos nada, es un producto meramente de entretenimiento, pero resulta llamativo que haya tardado tanto en llegar las salas españolas.
Timeline (Richard Donner, 2003), la secuela Ocean’s Twelve. Uno más entra en juego (Steven Soderbergh, 2004), y sobre todo El ultimátum de Bourne (Paul Greengrass, 2007) figuran en el curriculum de este guionista que debuta en la gran pantalla precisamente con Matt Damon, en la cinta Destino oculto (2011) que adaptaba una historia de Philip K. Dick. Habitual de mezclar ciencia ficción con algunos elementos filosóficos (estudió filosofía antes de dedicarse al cine) e incluso religiosos, con Línea de extinción, el director se aleja de cintas con algo más de enjundia para centrarse en un puro entretenimiento. Esto a Nolfi no le es nuevo, ya había tocado el género con Spectral (Nic Mathieu) cinta de ciencia ficción y acción, con un tono algo similar a esta que nos ocupa.

Para Nolfi, muchos de sus relatos se fundamentan en la sociedad y las reglas. Siempre hay una regla y es la que rige a los personajes. Aquí, la regla la establece la altura en la que uno se encuentre para no ser comida de monstruos. Sí, es una “monster movie” al fin y al cabo. Pero dentro de su conjunto tiene algunas cosas interesantes.
Parte de un reducido grupo protagonista, lo que nos permite ya no sólo centrarnos más en los personajes, sino estar más cerca de ellos. Cada uno tiene una función y Nolfi los coloca estratégicamente a lo largo de la película. Anthony Mackie (que ya trabajó con el director en El banquero (2020)) es un hombre herido, dolido por la pérdida y que, en el fondo tampoco busca un camino que no sea cuidar a su hijo (desencadenante de la trama principal), olvidándose por momentos de la amenaza que se cierne y se cernirá sobre la Tierra (esto se lo recuerdan en varios momentos de la historia). Es la supervivencia personificada.
Por otro lado, tenemos a la actriz Morena Baccarin, que representa la ciencia y la investigación. Necesita conocer y comprender. La conexión entre estos dos personajes quiere aportar drama a la historia, pero lo cierto es que no termina por conseguirlo, y al final la acción y el thriller, opacan cualquier intento.

Línea de extinción es una película que habla sobre la supervivencia, y sobre como en ciertos momentos, la sociedad logra complementarse y seguir hacia delante. A pesar de todo esto, la película no puede escapar de lo que es. Un guion a seis manos, en donde poco a poco se nos van desvelando partes de la historia de los personajes, en ese sentido la película se dosifica bien.
Es ágil, con un guion sencillo en donde tampoco hay que cuestionarse mucho, no es perfecto, en absoluto, pero sus licencias tampoco resultan demasiado torpes. Es una película planificada, con poca sorpresa y que tiene muy claro su rumbo.
A nivel técnico y visual, cumple, unos efectos especiales solventes, un diseño de criaturas también solvente (pero nada sorprendente) y elementos que ya conocemos y que nos retrotraen a películas como Un lugar tranquilo (John Krasinski, 2018) o La guerra de los mundos (Steven Spielberg, 2005). A pesar incluso de sus escasas ideas nuevas, la cinta es entretenida.
- Anthony Mackie
Will - Morena Baccarin
Nina - Maddie Hasson
Katie - Shauna Earp
Hannah - Rachel Nicks
Tara - Danny Boyd Jr.
Hunter - Tyler Grey
Tim



