Concebida en su origen como un producto ajeno a la famosa saga que Fernando Martínez Lázaro creó con Ocho apellidos vascos (2014) y Ocho apellidos catalanes (2015) esta tercera entrega “bastarda” resulta bastante más floja que las anteriores. Si Martínez Lázaro hacía una crítica sencilla, blanca y muy reconocible, basada mucho en estereotipos, aquí la película se vuelve torpe en ocasiones. Es precisamente su humor tan manido lo que vuelve esa torpeza en su contra.
Sin Dani Rovira, Karra Elejalde, Carmen Machi y Clara Lago, no termina de convencer al personal. Y eso que tanto Julián López como la veterana Elena Irureta hacen todo lo que está en sus manos para resultar graciosos, pero para López su terreno natural quizá esté más en el formato corto que en sostener un largometraje, e Irureta y su vis cómica no parecen estar lo suficientemente explotadas como para resultar graciosa. Aquí el humor, en su caso, va más hacia choques generacionales que a situaciones concretas. A López e Irureta se unen los rostros de Michelle Jenner y María Ramos. Ambas en papeles algo decorativos y con algo de peso dentro de la trama.

Las comparaciones resultan inevitables, pero tampoco son justas. Ocho apellidos marroquís es agradable, y al menos tiene una historia, incluso con más interés que las anteriores, cuyo eje principal giraba en torno al amor. Aquí, aunque hay romance, la historia se va transformando durante todo el metraje, de un “recuperar el amor” pasando por las últimas voluntades, hasta llegar a un “happy ending” con un claro alegato social de convivencia multicultural.
Y es que es una cinta que ya no solo habla de esos temas, sino que ridiculiza en muchos momentos toda esa carga patriótica con la que muchos sectores sociales parecen querer cargar (¿?). Aquí lo utiliza para hacer humor, y sirven de antesala ante algunas escenas cómicas ciertamente graciosas.
Si bien las cintas de Martínez Lázaro abogan por sacar a flote la multitud de clichés que hay sobre vascos, catalanes o andaluces, aquí el guion de Daniel Castro reduce su humor a esos mismos tópicos (muchos menos, eso sí) y se centra más en redundar sobre los prejuicios de una clase social frente a la inmigración. Es una base válida, sobada eso sí, pero no termina de sacar cosas interesantes en un discurso que ya conocemos.

Dirige todo este artefacto Álvaro Fernández Armero, director que se ha sabido mover muchas veces entre las tragicomedias e incluso comedias a secas. Aquí demuestra que sigue en forma, con una dirección solvente, nada destacable y competente. Sabe llevar bien a los intérpretes que en cualquier momento están dispuestos a darlo todo por la historia.
Ocho apellidos marroquís ¿es necesaria? Bueno, como discurso político-social (como hemos comentado) sí, siempre lo son. Quizá como película no tenga ya mucho que aportar a una saga sobre clichés y prejuicios. Al menos siempre es gracioso ver a López en pantalla.
- Julián López
Guillermo - Elena Irureta
Carmen - Michelle Jenner
Begoña - Maria Ramos
Hamida - Hamza Zaidi
Yashir - Ayoub El Hilali
Abdel - Antonio Resines
José María



