En 1977 Steven Spielberg dirige una de las películas más importantes del cine de ciencia ficción, Encuentros en la tercera fase. Su forma realista de tratar un primer contacto alienígena a través de los ojos de una persona corriente, marcó y dejó un poso que volvería casi a repetirse con el estreno de E.T. El Extraterrestre en 1982. Nuevamente, el director tocaba el mismo tema, esta vez desde la perspectiva de un niño, pero igualmente, apostando por un personaje sencillo, “de andar por casa” (incluso con matices), una suerte de fábula sobre el entendimiento entre diferentes. Veintitrés años después se encargaba del ‘remake’ de la novela de H.G. Wells, La guerra de los mundos, donde presentaba a los extraterrestres como hostiles, pero también volvía a hacerlo desde el punto de vista de un tipo corriente (un padre separado).
Este conjunto no podía cerrarse sin El día de la revelación, su nuevo (y posiblemente último) acercamiento a la temática ovni en donde mantiene esos elementos que han estado presentes en esas tres cintas previas, y contextualiza la historia dentro de un marco actual bastante conveniente. También cabe decir que, una vez vista, quizá el tema alienígena es más una excusa que un elemento fundamental (a pesar de que gran parte de la trama gire en torno a ellos y tengan su protagonismo). Y es que El día de la revelación no habla únicamente de alienígenas sino de otros aspectos que vuelan alrededor de ellos y que, seguramente, podrían aplicarse a situaciones vigentes hoy en día.

La información como fuente fundamental de conocimiento, aquí se debate entre quien la consigue y quien decide como manejarla. Su contrapunto es esa especie de grupo “revelacionista” del que sabemos poco pero nos quedamos con ganas. ¿Está el mundo preparado para saberlo todo?
La fe, tanto a nivel religioso, como a nivel humano. Una revelación de un ser superior a lo que siempre ha creído la humanidad (en sus distintas y variadas creencias) supondría un enorme mazazo a la capacidad humana de creerse muchas cosas. La película profundiza a través de un personaje que antaño fue creyente, dejando entrever cómo todo esto podría tambalearse si conociésemos la existencia de seres superiores o “no creados” por un Dios.
La empatía, o el colocarnos en el otro lado. Y aquí la película se hace grande, con esa escena final, esa palabra que pronuncia el personaje de Emily Blunt, y que nos prepara para que los humanos sepamos como somos a través de lo que hemos hecho.

No es una cinta a la que se pueda acceder fácilmente. Arranca directamente en el meollo y posiblemente 15 o 20 minutos menos de metraje habrían significado poco en su duración. Pero lo que es innegable es el pulso de Spielberg para dirigir una historia de este tamaño, buscando siempre un equilibrio entre la acción, el thriller e incluso el drama, sin olvidar nunca qué tipo de historia quiere contar.
Pero al margen de todas estas loas, El día de la revelación no es una película memorable dentro de la filmografía de su director. Interesante, totalmente, pero que no será recordada como lo fueron las que mencionamos anteriormente. Y es que quizá la cinta, su historia, llega algo tarde, con una trama que tampoco encuentra esquinas ni sorpresas y que nos lleva a todos, a un final muy previsible.

Toda la maquinaria de El día de la revelación se apoya muy bien en su elenco actoral, además de en su nivel técnico, como hemos dejado caer. Los actores están bastante bien, así como los secundarios. La ambientación sonora y la fotografía de Kaminski (habitual de Spielberg) no necesitan presentación, todo está rodado como una cinta de los años setenta, lo que le da también cierto toque nostálgico. Y esto creo que es de agradecer en los tiempos actuales, donde parece que lo digital ha de prevalecer sobre lo artesanal. Aquí no vamos a encontrar grandes pirotécnicas visuales.
Spielberg regresa con Koepp, su guionista y con el que ha trabajado en varias ocasiones. Aquí creo que esto supone un pequeño problema para la cinta, cargándola muchas veces de un ritmo algo lento, así como de elementos que, a posteriori de su introducción, carecen de una explicación o, simplemente, justificación, como la aparición de esos misteriosos animales durante varios momentos de la película y que dejan dudas tras una brevísima explicación.

Con toda su magia, sus personajes imperfectos (sobre todo el interpretado por Colin Firth), ese guion algo deslavazado (faltan detalles de unas cuantas cosas) y con la historia que transmite, El día de la revelación se alza como una película realmente interesante (vuelvo a repetir) pero también fácilmente olvidable. Hay que tener en cuenta que el Spielberg de aquel cine de aventuras posiblemente no volverá a visitarnos, igual que John Williams que con esta banda sonora, tampoco podremos volver a escucharle en una sala de cine.
- Emily Blunt
Margaret Fairchild - Josh O’Connor
Doctor Daniel Kellner - Colin Firth
Noah Scanlon - Colman Domingo
Hugo Wakefield - Eve Hewson
Jane Blakenship - Wyatt Russell
Jackson - Elizabeth Marvel
Hermana Maura




