La última película que Na Hong-jin estrenó en salas fue El extraño (2016), una cinta espléndida, llena de atmósfera, con muy mal rollo, con personajes misteriosos y escenarios lluviosos. Aquello gustó tanto que el público se quedó con las ganas de más. El coreano venía además de dirigir dos largometrajes excepcionales, The Chaser (2008) y The Yellow Sea (2010), lo que le encumbró entre los mejores directores asiáticos de thrillers.
Pero ha pasado tiempo de eso, y esta nueva propuesta que Na Hong-jin presenta es una película muy distinta de lo que nos tiene acostumbrados, lo cual es un punto arriesgado para el espectador que se ha recorrido su filmografía, llena sobre todo de thrillers (aunque El extraño tenía un punto sobrenatural, todo sea dicho). Hope se mueve más entre la acción y la ciencia ficción, pero desde un punto de vista casi ‘mainstream’ si lo comparamos con sus anteriores trabajos. No hay duda de que es una película que fácilmente Hollywood podrá “remakear” (si se permite la expresión) dentro de unos años.

Hope es como dos películas en una. Dentro de su extensa duración, más de dos horas y media, nos encontramos con dos partes bien cohesionadas y claramente diferenciadas, a pesar de que ambas logran mantener todo el hilo narrativo de la historia.
En la primera mitad, somos testigos de una interesante muestra de dirección de acción y manejo del ritmo narrativo. El espectador asiste a un ‘tour’ por el pequeño pueblo costero semidestruido (atentos a la producción que tiene la película en cuanto a escenarios y decorados), escenario principal de la película. El policía protagonista va recorriendo calle por calle tratando de encontrar una explicación. El director utiliza el recurso de no mostrar a la némesis (cual escualo en la película de Spielberg) y para ello recurre a elementos sonoros, a acciones fuera de campo o incluso alejadas del primer plano. A ello se suma una banda sonora que aporta mucha agilidad y ritmo a las escenas de acción. Esta primera mitad culmina con una espectacular escena de acción que introduce al personaje interpretado por la actriz Hoyeon (la chica protagonista de la serie El juego del calamar).

La segunda mitad de la cinta sitúa más la acción en el bosque contiguo al pueblo del principio. Aquí, los edificios son sustituidos por elevados árboles casi desnudos, entre los cuales se desarrolla una épica batalla entre unos cazadores y unas misteriosas bestias. Esta segunda parte es algo inferior en intensidad y repetitiva en la planificación de las escenas de acción, y es quizá donde más afloran los defectos de Hope.
Y estos, sobre todo, tienen que ver con su nivel técnico. Aunque la dirección es sublime y el guion, discutible pero sumamente entretenido, parece que no se ha cuidado el CGI de las criaturas que pueblan la película (algo que salva la primera mitad, donde apenas aparecen monstruos). Muchas veces las criaturas tienen un aspecto tosco y un diseño cuestionable, y la película pierde bastantes puntos estéticamente, con elementos mal integrados o iluminados de forma que parecen ‘pegotes’ en las escenas. No es una cinta perfecta, eso está claro.

Pero más allá de su envoltorio, maravilloso aunque con peros, Hope tiene la base de una película de monstruos clásica: la supervivencia, el miedo a lo desconocido y los temores del ser humano son los temas de siempre, y aquí se tratan sin ese toque personal que Na imprime en sus cintas. Lo que la eleva por encima del género es su dirección y sus escenas de acción. Y lo más llamativo es que el director ha dejado de lado los elementos característicos de sus primeros thrillers, como las grandes ciudades, los edificios altos, las noches urbanas, los ambientes opresivos y las organizaciones criminales, y los ha sustituido por otros muy distintos: un pequeño pueblo de casas bajas, un bosque, toda la acción de día y un ambiente menos opresivo, aunque sin olvidar la sensación de amenaza.
Hope es como una larga carretera llena de subidas y bajadas, de escenas impactantes, incluso de algunos toques de humor (también hay que tener el sentido del humor entrenado para esta clase de bromas), pero es una película que no deja indiferente, sobre todo si hemos seguido la trayectoria de su director.
- Hwang Jung-min
Go Bum-seok - Zo In-sung
Go Sung-ki - Hoyeon
Lim Sung-ae - Alicia Vikander
J'aur (voz) - Michael Fassbender
Ma'veyyo (voz) - Lee Sang-hee
Nak-yeon - Um Mun-suk
Yang-bae



