Si hace apenas unos días se estrenaba La vida de Chuck (Mike Flanagan, 2025), basada en un relato de Stephen King, el autor de multitud de clásicos del terror sirve también de base para la historia de La larga marcha (Francis Lawrence, 2025), que publicó en 1979 bajo el seudónimo de Richard Bachman. Una historia que parece no haber envejecido y que, tras su brutal y cruel narración, se esconden algunos aspectos interesantes que incluso, a día de hoy podemos considerarlos vigentes.
Sobre su director, Francis Lawrence podríamos hablar largo y tendido sobre su carrera artística, que arranca en videoclips (Justin Timberlake, Jennifer Lopez, Goo Goo Dolls o Britney Spears), pasando por adaptaciones de cómics (Constantine (2005), y adaptaciones de ‘best-sellers’, como Soy leyenda (2007), Agua para elefantes (2011), la saga de Los juegos del hambre (2013-2015) o Gorrión rojo (2018). No hay duda de que Lawrence es una elección más que pensada para la película. Un director que, además, siempre se muestra realista y que no trata de edulcorar nada.

La larga marcha es un relato que nos sitúa en una Norteamérica distópica, recién salida de una gran guerra (en torno a los años setenta) y en donde el ejército parece haber tomado el control del país en una especie de estado marcial. Aquí es donde entran dos elementos interesantes. El primero es la figura del Mayor, personaje considerado casi como un líder de la nación (aquí con el rostro de Mark Hamill… que también vimos en La vida de Chuck), un hombre frío, rígido, sin ningún tipo de humanidad y de una clara vis fascista y totalitaria, que somete a toda la nación a su “ordeno y mando”. Su egocentrismo le hace creer en todas sus palabras. Podríamos equipararlo a ese “make America great again” que tan buenos resultados le dio a cierto presidente norteamericano.
El segundo elemento que establece las reglas en la película es su contexto socioeconómico. La situación de esta sociedad distópica hace que la desesperación y la búsqueda de un futuro mejor se apodere de toda la población y en especial de los más jóvenes, que buscan en esta macabra prueba, una salida (absolutamente independiente y egoísta) a su propia existencia. Saben que no hay futuro y no tienen nada que perder, y aun así, se ven capaces de conseguirlo. La larga marcha es una crítica al autoritarismo, un reflejo de una deshumanización social (¿nos suena esto a día de hoy?) y un triste y cruel relato sobre la pérdida de la inocencia.

La cinta es valiente en muchos aspectos, incluso a nivel formal, pero también adolece de ser un poco reiterativa y mostrar una estructura narrativa que termina siendo repetitiva. Su fórmula, se agota en, prácticamente unos 80 minutos (habría sido mucho más valiente con esa duración), pero es cierto que con menos de hora y media no habríamos empatizado lo suficiente con los personajes como para sentirnos consternados con su muerte. Y es que la mirada de Lawrence no esconde violencia ninguna. La larga marcha es una película con momentos muy crudos y bastante violentos, tanto visual como emocionalmente.
A nivel actoral, la película se completa con un ‘cast’ muy correcto, donde brillan principalmente Cooper Hoffman (hijo del desaparecido Philip Seymour Hoffman) y David Jonsson (que ya destacó en Alien: Romulus (Fede Álvarez, 2024)). Ambos forjan durante toda la película una amistad que roza casi la hermandad, intercambiando vivencias, confesiones y momentos duros. El uno al otro son como el hermano que ninguno de los dos tuvo.

Tampoco podemos olvidarnos de su apartado sonoro. Durante las largas escenas de marcha, el sonido ambiente es casi somnífero e incluso onírico (el viento, los pájaros, los insectos…) sólo interrumpido por las conversaciones de los personajes y, en momentos terribles, por los disparos de los soldados cuando algún rezagado se queda atrás. Jeremiah Fraites (cofundador del grupo The Lumineers) se encarga de una sorprendente y maravillosa banda sonora, de tono pesimista, minimalista por momentos, e irreal en algunos pasajes que evoca, tanto esperanza y muerte, como tensión y drama. Por cierto, gracias a Diamond Films, su distribuidora en España, no tendremos edición física de esta película.
- Cooper Hoffman
Raymond Garraty - David Jonsson
Peter MvVries - Ben Wang
Hank Olson - Judy Greer
Ginnie Garraty - Charlie Plummer
Gary Barkovitch - Mark Hamill
El Mayor



