La última vez que Torrente pisó un cine fue hace 12 años, con la no tan interesante Torrente 5: Operación Eurovegas (Santiago Segura, 2014). En este sentido, la saga prácticamente había agotado todo el catálogo de tópicos relacionados con la cultura popular española, así como una ingente cantidad de clichés y bromas relacionadas con los prejuicios que hay en el país.
Aquella quinta entrega introducía algún elemento nuevo, y se apoyaba mucho en el cine de golpes y robos, muy al estilo de Ocean’s Eleven, por ejemplo. Aquella inspiración era la base de la historia, a la que se añadían los clásicos chistes “made in Santiago Segura”. Pero la fórmula parecía haberse agotado y su artífice decidió darle un respiro al personaje hasta acumular ideas o encontrar una inspiración que le permitiese a Torrente volver a la palestra. Y ésta fue la política.
Torrente Presidente, a pesar de sus mimbres, es una crítica a toda la clase política, sin distinción de colores, lados o intereses. Se permite el lujo de ridiculizar a unos y a otros, y apuesta por exagerar el discurso político actual, más preocupado por recibir votos que de los problemas reales de un país.

Para jugar con ello, Segura construye una historia también sobre el ascenso en las organizaciones (al poder) (los “trepas” como personajes indispensables para que el menos cualificado pueda llegar a lo más alto pisando a todos) y de cómo la pérdida de control puede llevar a un caos total, cuya única resolución siempre suele ser borrar del mapa a alguien.
Para cerrar este círculo crítico tan actual, la película lo hace a través de su visión sobre los tecnócratas, sobre las élites que controlan los poderes y sobre cómo estas son quienes realmente controlan el poder, y no la capacidad de los ciudadanos de elegir a sus representantes. Una visión, sin duda, que destruye ese ideal llamado democracia que, se supone, es quien nos permite elegir.

Decorada con su incesante cantidad de colaboraciones, cameos y secundarios, Torrente Presidente tiene su potencial no precisamente en estos elementos, que es lo de menos y casi lo anecdótico (si nos quedamos con eso, es que no hemos entendido nada), sino en su capacidad de llegar a todos gracias al carisma de Segura y al enorme tirón que, con el tiempo, ha cosechado su saga.
Aprovecharlo para lanzar esta crítica a todo el sistema político es una buena jugada, ya no solo a nivel crítico, sino a nivel de taquilla. Que sea Santiago Segura quien venga a reírse, a criticar y a denunciar (por qué no) los diferentes detritos de la sociedad o de la política, colocando precisamente en esta obra teatral a quienes forman parte de ella (bien en sus respectivos ideales o en los opuestos), es sorprendente y hasta paradójico.

El director se vale de prácticamente todo para alargar la función, tirando incluso de la nostalgia e incluyendo en ciertas escenas personajes de las anteriores películas, lo que le aporta a la película un elemento global además de un toque nostálgico (aunque sea simplemente ver el rostro de Javier Cámara o escuchar la voz de Javier Gutiérrez).
Torrente Presidente, sin ser perfecta y sin descubrirnos demasiado, es una película entretenida, ácida cuando toca e hilarante casi siempre. Una radiografía crítica de cómo está este país al que muchos afirman amar pero no saben siquiera cómo hacerlo.
- Santiago Segura
José Luis Torrente - Gabino Diego
Cuco - Carlos Areces
Pelayo - David Guapo
David - Ramon Langa
Jacobo Carrascal - Willy Bárcenas
Santiago - Xavier Deltell
Torrelavega




