F1: La película

F1: The Movie 2025 155
17 de septiembre de 2025
Sonny Hayes es una leyenda del volante. Conduciendo prácticamente a sueldo, un día recibe la visita de un amigo suyo, ofreciéndole un puesto como piloto en su escudería, APX GP. Hayes tendría que lidiar no sólo consigo mismo y con el equipo por sus peculiares tácticas en las carreras, sino con el ego de su compañero, un joven piloto llamado a convertirse en un número uno.

Las buenas sensaciones en taquilla que transmitió Top Gun: Maverick (Joseph Kosinski, 2022) le han avalado para volver a repetir el éxito, con gran parte del equipo que le hizo triunfar en aquel ‘revival’ de cine ochentero y de incomprendido éxito, que muchos afirmaron, había resucitado el cine en las salas. Kosinski, no muy ducho en el manejo de historias complejas, se mete ahora en el vertiginoso mundo de la Fórmula 1. Antaño nombres como John Sturges (Las 24 horas de Le Mans (1971)) y más contemporáneos como James Mangold (Le Mans ’66 (2019) o Michael Mann (Ferrari (2023), también filmaron deportivos rugiendo sobre el asfalto, aunque con puntos de vista muy distintos a lo que ha hecho Kosinski.

El director no se ha comido demasiado la cabeza y ha juntado al mismo equipo que la secuela de la película de Tony Scott (incluido Bruckheimer en la producción) y se ha montado una historia sobre superaciones, redenciones, amistad, valor, fuerza de voluntad… todos ellos, elementos muy típicos de historias como la que nos ocupa. F1: La película no viene a descubrirnos una historia compleja, con personajes llenos de claroscuros y ese tipo de cosas. Uno tiene que saber perfectamente qué es lo que va a ver. Si estas dentro, se disfruta, si no, olvídate.

Javier Bardem y Brad Pitt.

Hay dos cosas que llaman especialmente la atención en esta película o al menos se trata de un par de aspectos en los que la película se apoya (y mucho) porque sabe que son sus puntos más fuertes. Por un lado su fotografía, obra del chileno Claudio Miranda en quien Kosinski siempre ha depositado su visión. La película cuenta además con una espectacular puesta en escena cuando se trata de carreras, colocando la cámara casi pegada al rostro del piloto lo que, ya desde el primer minuto, nos pone prácticamente junto a él con la intención de hacernos sentir esa sensación adrenalínica que tiene que producir en conducir un coche a más de 300 kilómetros por hora.

Y si la película se rinde ante una poderosa imagen y una espectacular fotografía, también lo hace ante su protagonista, un Brad Pitt que sigue teniendo tirón y que con su carisma mantiene la atención durante toda la película. Si hay algo que no podemos negarle a Kosinski, es su capacidad de convertir a sus protagonistas en auténticos iconos de la película. Lo hizo con Garrett Hedlund, con Tom Cruise y ahora Brad Pitt.

Brad Pitt y Damson Idris.

Y si la imagen es potente en esos aspectos, tampoco se queda atrás el sonido, y no hablamos únicamente del sonido a nivel interpretativo, sino a nivel ambiental. Una ingente cantidad de sonidos que nos trasladan desde las primeras posiciones de la carrera, hasta la línea de meta, e incluso nos permite colarnos junto a los pilotos y escuchar sus conversaciones con el equipo técnico. Y es que F1: La película parece que busca sobre todo ser un ejercicio inversivo, más que una película cinematográfica. A esto hay que añadirle una banda sonora potente, equilibrada entre lo electrónico y lo melódico, con temas que, aunque machacan ciertos pasajes demasiado, resultan muy evocadores.

Gracias a la inestimable colaboración de todo el mundo de la Fórmula 1 (la película cuenta con muchos cameos de pilotos auténticos) la cinta se ve potente en imagen, poderosa en sonido, pero poco más podemos sacarla, porque… realmente no quiere ir más allá.

Kerry Condon.

La historia del héroe frustrado, del ídolo al que le falto poco para convertirse en Dios, todo muy manido, y al servicio de un reparto solvente pero poco destacable (incluido Javier Bardem) que rinden más pleitesía a Pitt que a otra cosa.

Pero aun así, la película con sus defectos y sus virtudes, es innegable que como producto ‘blockbuster’ no tiene competencia. Está claro que el tándem formado por Kosinski-Bruckheimer, se han puesto la tarea de revitalizar el cine de los ochenta y noventa, trasladándolo a un público actual y con los actores de moda actuales. Lo dicho, es un cine plano, espectacular y emocionante. No busquen sorpresas, no las hay.

Sin complicarse demasiado, adrenalina pura con fotografía y sonido de primer nivel.
Dirección
Guion
Ehren Kruger
Dirección de fotografía
Claudio Miranda
Música
Hans Zimmer
Montaje
Stephen Mirrione, Patrick J. Smith
Formato
2.39:1
Nacionalidad
USA
Distribución
Warner Bros. Pictures
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Reparto