Liam Neeson se vuelve a enfundar un personaje con reminiscencias a trabajos previos. Parece que la carrera del actor ha entrado en una especie de círculo vicioso en el muchos de sus personajes guardan cierta similitud con el mítico Bryan Mills de la saga Venganza.
La memoria de un asesino está dirigida por Martin Campbell, a quien recientemente hemos visto detrás de la más que aceptable La protegida, con Maggie Q. Campbell se encarga de orquestar una película un tanto densa, con un ritmo muy irregular y que no termina de despegar como thriller de acción, si es a lo que realmente aspira. La memoria de un asesino, a pesar de sus buenas intenciones de aportar algo más a una historia ya vista, no convence como producto, ni siquiera con un reparto tan, a priori, interesante.
Para esta ocasión, Campbell ha tomado como base de la historia la cinta belga La memoria del asesino (Erik Van Looy, 2003), que a su vez se basaba en la novela de Jef Geeraerts. Dario Scardapane, guionista de series como The Punisher (2017) o The Bridge (2013) se encarga de re-adaptar la historia, sin llegar a resultar estimulante en muchos aspectos.
En esta ocasión la acción se traslada de Amberes a la zona fronteriza de México (El Paso), y utiliza el tema de la inmigración y la prostitución de menores como gancho para la historia. Un tema que el propio Neeson trató en la cinta The Marksman (El protector) (Robert Lorenz, 2021), en donde también se encargaba de defender a una inmigrante de una mafia de tráfico de personas.
La película no resulta demasiado interesante, seamos sinceros. La mezcla de la intriga con el… drama personal del personaje de Neeson no termina de ser redondo y en ocasiones la película parece divagar sin encontrar un rumbo concreto.
Dentro del ‘cast’ además del nombre de Liam Neeson también brilla el de Guy Pearce, el de Ray Stevenson y el de Monica Bellucci. Pero ni siquiera el hecho de tener un reparto con cierto peso consiguen que La memoria de un asesino levante cabeza.
Es un buen intento de dotar a un asesino de cierta ética y de tratar que el público empatice a través de sus problemas de salud, pero esta parte no está muy bien conseguida y en ocasiones hasta la interpretación del propio Neeson resulta bastante impostada y poco creíble, lo que saca de la historia en numerosas ocasiones.
Campbell es un director solvente, ha hecho títulos potentes, pero está claro que esta no será recordada en su amplia y extensa filmografía que, por lo general, suele dar siempre una de cal y otra de arena.