Parece que Disney sigue en su empeño de resucitar uno de los alienígenas más icónicos de los ochenta, el ‘yautja’ conocido como Depredador. Lo ha hecho en dos ocasiones anteriores a la que nos ocupa, con Predator (Shane Black, 2018) y con Predator: La presa (Dan Trachtenberg, 2022), y la respuesta por parte de crítica y público, en ambos casos ha sido bastante dispar. Ambas son películas entretenidas, con mejor o peor concepto, pero para muchos traicionaban el verdadero espíritu del personaje. La última aproximación de Disney tampoco se salva de este reparto de opiniones y Trachtenberg vuelve a encargarse de la franquicia por partida doble. Primero con esta cinta de animación y en unos meses con Predator: Badlands, esa sí, con actores de carne y hueso.
Pero hablando de Predator: Asesino de asesinos, hay que valorar varios aspectos, no únicamente que es una película bastante dispar dentro del ‘lore’ del personaje. Primero porque es la primera vez que el personaje se pasa a la animación, con una técnica que nos recuerda a la que se ha utilizado en series como The Clone Wars o Arcane. Una fusión entre lo computerizado y lo artesanal, que da como resultado una estética interesante, casi pictórica en algunas imágenes, pero muy potente en su conjunto.

La película bien podría ser una especie de miniserie de cuatro episodios, pero su factura (o intento de) como largometraje, al menos nos libra de tener que estar pendientes cada semana de un nuevo capítulo.
Enmarcada en tres épocas diferentes (vikinga, oriente feudal y Segunda Guerra Mundial) las historias convergen en un final bastante descafeinado, a modo de ‘popurri’ de todas ellas y sin que realmente nos deje algo importante/interesante aportado. Hay final abierto (no es ‘spoiler’) por lo que no se descarta una nueva cinta o, quizá, su unión con otra película de acción real. Los caminos de las franquicias, a día de hoy, son inexcrutables.

Vayamos por partes. La primera sección, llamada “El escudo” nos cuenta la cruenta historia de una madre en busca de venganza. No hay más que añadir. La segunda parte, bajo el título «La espada» nos muestra la rivalidad entre dos hermanos a través de la dura educación de su padre, todo un samurai. Aunque aquí se nos quiere dejar cierta reflexión sobre la vida y su final, resulta todo un paseo con escasa profundidad en los personajes, aunque con una buena ambientación musical. La tercera historia (o segmento) titulado «La bala», quizá sea el más interesante en muchos aspectos. Ya no sólo a nivel técnico (música, composiciones, escenas de acción…) sino a nivel de historia.
Todas ellas, sin mostrar realmente algo interesante, nos enseñan al depredador como un ser gigante, torpe en varias ocasiones y extremadamente tenaz. Varias cualidades que, si bien no parecen amoldarse mucho a la idea que tenemos tras las películas de McTiernan y Hopkins (realmente las más interesantes) también aportan una visión algo diferente del monstruo, quizá esté ahí lo interesante, ¿y si hubiera varios depredadores con capacidades diferentes?

Predator: Asesino de asesinos entretiene, no hay duda, está bastante bien hecha, se pasa en un suspiro y despierta igualmente alabanzas y críticas destructivas. Hay que reconocer que Trachtenberg se esfuerza, pero no trata de hacer sombra a lo ya creado, sino que trata de aportar cosas nuevas, y eso parece que no está muy bien visto.
Da la sensación de que Disney no se la quiere jugar todavía con el personaje en las salas de cine. Ya lo hizo con la anterior película y con esta no parece que fuera menos. Una cinta corta, con una animación muy particular, y teniendo en cuenta la tibia respuesta de Predator: La presa, todo hace sospechar eso. Habrá que esperar unos meses para volver a ver al monstruo en pantalla grande.
Está disponible en Disney+.
- Michael Biehn
Vandy (voz) - Doug Cockle
Einar (voz) - Rick Gonzalez
Torres (voz) - Lauren Holt
Freya (voz) - Lindsay LaVanchy
Ursa (voz)



