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Star Trek

21 de septiembre de 2025

Gene Roddenberry (El Paso, 1921) creó la serie Star Trek en 1966 y en ese año logró estrenar la primera de las tres temporadas en las que se compone la llamada «serie original». La idea de Roddenberry era trasladar a la pequeña pantalla problemas actuales (de por aquel entonces) como el racismo, las guerras o las desigualdades sociales, todo ello en un contexto futuro en el que la humanidad había logrado «ponerse de acuerdo» y ser una sola civilización. Esta idea utópica servía para que en cada episodio, los protagonistas se enfrentaran a desafíos con los que el espectador pudiera identificarse o identificar rápido, y así lo vendió a los estudios. Fue la NBC quien le dio luz verde para hacerla, bajo la producción de Desilu Productions (fundada entre otras por la mítica Lucille Ball). A pesar de que el episodio piloto tuvo muy poca aceptación (lo tacharon de excesivamente «sesudo»), la serie continuó obteniendo bastante éxito en posteriores emisiones.

Gene Roddenberry.

Era una interesante combinación de distintos elementos que la conferían una estética muy moderna, con ordenadores complejos, armas que disparaban láser, equipos de teletransporte o naves espaciales que viajaban a toda velocidad por el espacio. También a nivel de producción la serie tenía costes muy elevados, ya que no solo los decorados y el vestuario tenían su trabajo, sino también muchos de los mundos que visitaban los protagonistas de la nave principal, la Enterprise. Comandada por el capitán James T. Kirk, reunía a un elenco diverso, cada uno especializado en un campo tecnológico, y también conseguía un grupo de personajes de diversas etnias, tanto reales como inventadas, lo que le confería a la serie un tono muy conciliador. Pero con la tercera temporada, la serie empezó a flaquear y la NBC terminó cancelándola alegando ya no solo altos costes y baja audiencia sino que los diversos cambios en el horario de emisión impedirían a la audiencia saber cuando podían verla con cierta estabilidad.

Uno de los ‘fandom’ mas importantes

Tras su cancelación, la serie se empezó a vender a diversas televisiones locales o de poca difusión, una maniobra con la que la NBC pretendía, al menos, sacar el mayor rédito de la serie. Sin embargo, no contaron con que la diversificación aumentaría la diversidad de público y sucedió que la audiencia en aquellos pequeños canales empezó a aumentar, sobre todo entre la gente joven, que veían la serie como algo realmente novedoso, a pesar de tener ya unos pocos años. Así se empezaron a crear comunidades ‘fandom’ que le dieron a la productora la capacidad de poder demandar la creación de más series. Una de las primeras que se creó fue Star Trek: La serie animada (1973), sobre todo por su bajo coste en comparación con una serie con actores reales. En ella los propios actores de la original ponían la voz a sus personajes en dos dimensiones.

Cuando en 1967 la productora Paramount Pictures adquirió los derechos de la serie, jamás pensó que los fans conseguirían levantarla y volver a ponerla de moda. Este nuevo ‘rebirth’ además venía acompañado de una nueva moda en Hollywood del cine de ciencia ficción, ya no sólo con Star Wars, sino con producciones como Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) o La fuga de Logan (Michael Anderson, 1976). Esto permitió que Paramount se plantease relanzar la serie bajo el nombre de Star Trek: Phase II, y empezaron a escribir lo que sería un episodio piloto, pero la historia empezó a alargarse y finalmente tuvo que convertirse en la primera película de Star Trek.

Las primeras películas

Para hacerse cargo de la primera película en 1979, se escogió a Robert Wise, totalmente neófito en la ciencia ficción que prácticamente no conocía la serie. El resultado recibió críticas muy distintas. Mientras la comunidad ‘fandom’ alababa el esfuerzo y valentía de haberse atrevido a dar el primer paso, la crítica tachaba a la película como aburrida, lenta y demasiado filosófica además de que no tenía esa chispa aventurera que sí tenía la serie original de televisión. Aún así y, de nuevo, gracias a la comunidad de fans, la película tuvo buenos resultados en taquilla (incluso estuvo nominada a 3 Óscar) y animó a Paramount a producir una segunda entrega, esta vez tomando nota de qué cosas había que cambiar y así surgió la que muchos, consideran la mejor película de la saga Star Trek II: La ira de Khan (Nicholas Meyer, 1982). El actor mejicano Ricardo Montalbán daba vida a Khan, uno de los villanos más icónicos de la serie y la cinta supuso un empujón de calidad con respecto a las anteriores, dando más énfasis a las escenas de acción y con unos efectos especiales de notable para arriba.

Con el éxito prácticamente ya consolidado, Paramount daba por afianzada una nueva saga en los cines. Star Trek III: En busca de Spock (Leonard Nimoy, 1984) continuaba los hechos sucedidos en la anterior película. El drama tenía bastante más peso en esta tercera entrega y la aventura quedaba algo más de lado, además en este caso no había un villano concreto, sino que era más bien una lucha entre «el grupo y la confederación planetaria». A esta siguió Star Trek IV: Misión salvar la Tierra (Leonard Nimoy, 1986), una historia con alto contenido ecológico y con algo más de humor que las anteriores. Al año siguiente, Paramount empezaba a desarrollar una nueva serie Star Trek: La nueva generación (1987) conocida posteriormente como TNG.

La nueva generación

A partir de la emisión del primer episodio de la nueva serie de televisión, la historia de Star Trek iba se dividía. Por un lado en cine seguíamos viendo al reparto original de la serie con Star Trek V: La última frontera (William Shatner, 1989), mientras en televisión tomaba el relevo el capitán Jean Luc Picard, interpretado por el actor británico Patrick Stewart. En cuanto a la quinta película, más centrada en temas teológicos y filosóficos, tuvo críticas mixtas, sobre todo en cuanto a su historia y guion, que no terminaron de convencer a muchos seguidores. Star Trek VI: Aquel país desconocido (Nicholas Meyer, 1991) cerraba el arco de la tripulación original, con una historia que mezclaba política, crítica social y algunos toques de humor. Las más que buena acogida por parte de crítica y ‘fandom’ la convierten en otra de las películas mejor consideradas de toda la saga. Mientras en televisión, serie terminaba su emisión en 1994, estableciendo ya nuevos personajes que, claramente, tomarían el relevo de la serie original en las nuevas películas.

Con Patrick Stewart como nuevo capitán de la nave Enterprise (aunque no era la original, sino la Enterprise-D). Así se abría un período con tres películas protagonizadas por el capitán Picard y que comenzaba con Star Trek: La nueva generación (David Carson, 1994) en donde convivían con parte del reparto original a modo de relevo. Continuaba con la más que notable Star Trek: Primer contacto (Jonathan Frakes, 1996) en donde se enfrentaban a los temibles y tecnológicos Borg, y finalizaba con Star Trek: Némesis (Stuart Baird, 2002) donde el villano (un jovencísimo Tom Hardy) pretendía eliminar a la Federación con un arma de destrucción masiva. Esta etapa quizá sea más de transición o de evolución, según se mire, pero la calidad de las películas era realmente notable. En televisión, las historias se iban por otros derroteros con series como Deep Space 9 (1993-1999) o Star Trek: Voyager (1995-2001), ambas con personajes totalmente nuevos lo que enriquecía considerablemente todo el universo de Star Trek.

El reincio

Paramount no había quedado muy contenta con los bajos resultados en taquilla de la última película protagonizada por la nueva generación que la tildaron de una «despedida muy floja», además de que la película no tenía buenos elementos (o eso se esgrimía) como para considerarse una cinta memorable dentro de la saga. Así las cosas, dejaron reposar durante unos años la saga, con alguna serie de televisión (Star Trek: Enterprise (2001-2005)) hasta que decidieron que ya había pasado un tiempo prudencial y que era posible seguir manteniendo al ‘fandom’ original e incluso atraer a nuevo público. En unos años se estrenó Star Trek (J.J. Abrams, 2009) que seguía lo que se conocía como línea Kelvin, una especie de línea temporal en la que era posible contemplar hechos que le sucedían a la tripulación original, pero siendo más jóvenes. El éxito fue tal que se convirtió rápidamente en la película más taquillera de toda la saga. Chris Pine, Karl Urban y Zachary Quinto interpretaban los papeles protagonistas, pero los secundarios no se quedaban atrás, Zoe Saldana, Simon Pegg, John Choo o Anton Yelchin eran algunos de los acompañantes.

Pero sin duda con el estreno de Star Trek: En la oscuridad (J.J. Abrams, 2013) la saga volvía a ponerse en forma, con una historia intensa, con un ritmo trepidante, un reparto increíble (Benedict Cumberbatch, Leonard Nimoy (en su última aparición en cine antes de fallecer), Peter Weller). Superó con creces la recaudación de la anterior, a quien quitó el primero puesto en la taquilla de la saga. La interpretación de Cumberbatch como Khan recibió muy buenas críticas y la película obtuvo una nominación a los Óscar por sus efectos especiales. No sería hasta 2017 cuando en televisión se lanzó una nueva serie, Star Trek Discovery, pero durante el período del ‘reboot’, que finalizó con Star Trek: Más allá (Justin Lin, 2016), no hubo series nuevas. Los malos resultados en taquilla de la tercera película volvieron a hacer que Paramount parase la maquinaria cinematográfica. No así la de series que, gracias a las plataformas, parecía que era lo que más se consumía, un total de 5: Short Treks (2018-2020), Picard (2020-2023), dos series de animación Lower Decks (2020) y Prodigy (2021) y Star Trek: Strange New World (2022), que trataba historias previas a la incorporación del capitán Kirk.

Continuará…

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