The Running Man

The Running Man 2025 133
16 de diciembre de 2025
Sobrevive 30 días mientras el mundo te persigue.
En un futuro distópico, Ben Richards necesita dinero para comprar medicinas para su hija enferma. Sin trabajo ni recursos, decide acudir al "casting" de un programa de televisión en el que tres participantes deberán sobrevivir a una cacería humana en todo el país. El que sobreviva se llevará una ingente cantidad de dinero. Pero Richards tiene otros planes.

He intentado varias veces entrar en el cine de Edgar Wright (Poole, Reino Unido, 1974) y sólo lo he conseguido en pocas ocasiones y sobre todo en sus primeros trabajos (la famosa trilogía del “cornetto”). Su actualización del clásico de Stephen King que antaño dirigiera Paul Michael Glaser (la otra mitad junto a David Soul del dúo televisivo Starsky y Hutch) allá por 1987 lo acerca más a la novela original que aquella película con Schwarzenegger enfundado en un mono de licra, pero a mí me sigue manteniendo bastante alejado de un cine que no me dice demasiado, y si lo hace son cosas que ya se, que han contado otros con bastante más acierto.

Esta nueva versión de la novela publicada en 1982 con pseudónimo (el ya conocido Richard Bachman) supone la cuarta adaptación de una obra del escritor en este año que nos deja en unos días. No sé si estamos ante “el año King” o simplemente ante un resurgir de sus adaptaciones, pero al menos esta The Running Man no ha resultado ser una cinta tan interesante como si lo han sido La vida de Chuck (Mike Flanagan, 2025) o La larga marcha (Francis Lawrence, 2025), que, aunque con temáticas diferentes, su planteamiento me ha resultado más sugerente.

En esta ocasión los elementos más importantes de la novela parecen haberse incluido en el guion, escrito a cuatro manos entre Wright y Michael Bacall (con quien también adaptó Scott Pilgrim contra el mundo (2010)), lo que supone un aliciente más que interesante, para optar por tomarse la película como un ejercicio literario-audiovisual que vendría a engrosar la lista de las consideradas “mejores adaptaciones” de Stephen King. Pero para los neófitos en sus novelas, lo que nos encontramos es un ruidoso ejercicio en donde la acción y la comedia van casi a la par, resultado todo un tremendo amasijo sonoro y visual que llega a cansar prácticamente a la hora de empezar, aunque comprensible si lo que se quiere transmitir es esa angustiosa sensación de ser cazado.

Glen Powell.

Wright sabe poner bien la cámara, y sabe rodar, decentemente, escenas de acción, pero en esta ocasión la película tiene partes excesivamente ¿trepidantes? que nos llevan muchas veces a desconectar de ella y pasar directamente a comentar el último chascarrillo de un Glen Powell en estado de gracia. Por lo demás, a nivel formal, y salvando los muebles una encomiable producción, todo este estridente ejercicio no deja demasiado poso, sino la abrumadora sensación de no habernos enterado de muchas cosas.

Personajes casi paródicos (como el de Michael Cera), esos “conspiranoicos” que elaboran ‘fanzines’ clandestinos a la vez que vociferan finales del mundo mientras se construyen búnkeres bajo tierra; asesinos enmascarados; ingenieros que ‘hackean’ y falsifican todo con tal de sortear el control… todo resulta desproporcionado a la vez que hilarante en muchos sentidos.

Josh Brolin.

Pero escarbando algo más en The Running Man encontramos realmente el meollo de la cuestión y lo que, ya en la versión ochentera, también quedaba bastante claro. Y aquí es cuando digo que Wright no me descubre nada y que esta película pasará en su filmografía como las lágrimas de replicante en la lluvia. The Running Man no cuenta nada nuevo, ya lo hizo el libro y ya lo hizo la película de Glaser, además de otras tantas obras con temática similar (que se lo digan a Paul Verhoeven). Los medios son un arma potente de los poderosos ante la sociedad, la manipulan, la corrompen y la convierten en una marabunta de catetos superficiales, que sólo buscan la autosatisfacción. Tampoco hay que irse muy lejos en el tiempo para comprobarlo.

The Running Man ahonda sobre la idea del héroe, ¿qué es un héroe? ¿para quién es un héroe? cuestiones casi existenciales para el personaje que, sin embargo, aquí quedan ensombrecidas por todo el resto. Una película tan excesiva como autocomplaciente que toma una idea ya manida, como excusa para filmar una cinta de acción como las que se llevan ahora.

Colman Domingo.

Brolin, Domingo (en ese personaje que termina transformado y que se da cuenta en qué se ha convertido) o el ya mencionado Powell sujetan todo este edificio que se va desmoronando poco a poco, mientras la película se extiende (innecesariamente) y deja un final tan extremo como coherente.

Ruidosa y excesiva, en donde solo su protagonista logra destacar.
Dirección
Guion
(sobre la novela de Stephen King)
Edgar Wright, Michael Bacall
Dirección de fotografía
Chung-hoon Chung
Música
Steven Price
Montaje
Paul Machliss
Formato
2.39:1
Nacionalidad
USA, Reino Unido
Distribución
Paramount Pictures
ver ficha en imdb ver tráiler en youtube ver ficha en filmaffinity comprar en formato físico
Reparto